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Argentina, a la sombra de una nueva crisis

El presidente de Argentina Mauricio Macri Fuente: Wikimedia Si bien aún pueden comprobarse en diversos aspectos el golpe que supuso para el país la crisis de 2001, Argentina afronta actualmente una situación parecida en la que su presidente ha recurrido a la ayuda del FMI para intentar solventar la solución a largo plazo.

La situación en el país

La sensación en las calles del país es que los responsables políticos están de nuevo jugando con su dinero como si apostaran en las tragamonedas de los juegos de casino. Esta, una actividad tan divertida como lícita, deja de serlo cuando el contribuyente entiende que lo apostado es su futuro. Desde que Macri tomará las riendas del gobierno, el desenlace al que se está llegando en estos días era algo esperado. Muchos analistas no han dejado de señalar durante años que Argentina es un país en quiebra al que estaba salvando las buenas condiciones para la financiación externa. Sin embargo, la situación actual del país no invita al optimismo. La subida de tipos de interés en Estados Unidos puede acelerar el proceso de crisis. El peso argentino se encuentra dolarizado en muchos aspectos, por lo que la subida puede poner en riesgo su estabilidad. Las cifras hablan claramente de esta posibilidad. En los últimos meses, la velocidad con la que se ha depreciado el peso en comparación con dólar norteamericano solo encuentra parecido con lo sucedido en 2001. A ello hay que añadir una inflación anual que se mueve en cifras que superan el 20 % y un déficit estructural que se acerca peligrosamente al 4 % del PIB. Estos datos económicos son los que están dificultando el plan que Macri prometió implementar a su llegada a la Casa Rosada. El presidente de Argentina tenía la intención de implementar un programa de mejoras que hiciera que el país abandonara el proteccionismo económico de recientes gobiernos pasando a una apertura de principios liberales. Lo que se ha conseguido en muchos casos es el encarecimiento de bienes y servicios de primera necesidad y una inflación que pone en peligro a todo el país. Por ello, Macri ha optado por solicitar la ayuda del FMI, un organismo bien conocido en el país transandino. Christine Lagarde en una reunión del FMI Fuente: Wikimedia

Un parecido razonable con la crisis de 2001

Si bien es cierto que muchos ciudadanos están entendiendo la situación como una vuelta al pasado, la verdad es que hay algunos criterios que marcan notables diferencias. Los 30.000 millones que se supone que recibirá el gobierno argentino de manos del FMI liderado por Christine Lagarde servirán para salvar la quiebra técnica de muchos bancos. Sin embargo, la situación social empeorará tal y como ya sucedió en 2001. El encarecimiento de los bienes y servicios y el reajuste de programas de ayudas prometen ser tan contundentes como amplia sea la línea de crédito que el organismo internacional abrirá para que el país se sostenga. Con todo, el gobierno pretende marcar diferencias positivas con aquella situación que llegó a arrastrar a cuatro presidentes del país en una misma semana. Uno de los motivos de alivio es que el cambio de peso a dólar ya no se hace con una tasa fija de 1 a 1. La oportunidad para suavizar el golpe que supondrá el pago de esta inyección de capital se encuentra en la devaluación de la moneda para hacer más atractivos los activos del país. Macri ve por tanto la oportunidad de seguir con su programa de cambios graduales que hagan que Argentina abandone el proteccionismo para alcanzar un sistema más estable a largo plazo con la ayuda del FMI.


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