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Clicktivismo o cómo hacer la revolución como un milenial

Facebook logo Fuente: Pexels Que las redes sociales y la cultura digital es algo que ha cambiado hasta el rincón más profundo de la sociedad es algo que ya no sorprende a nadie. Sin embargo, el activismo político parecía haber escapado a ello por sus peculiares necesidades y condiciones. Esto fue así hasta la llegada del clicktivismo, un término que tiene que empezar a ser reconocido por su importancia.

Cifras a tener en cuenta

Si los jóvenes basan hoy buena parte de su actividad diaria en Internet ha sido en gran medida por la popularización de los dispositivos móviles. Según estudios recientes, 9 de cada 10 niños de 14 años o más tienen un smartphone propio con acceso a la red. Así, es normal que sus conductas comiencen a modificarse, y es que las posibilidades de un teléfono inteligente son muchas. Si esto es una realidad, no lo es menos la idea preconcebida de que los adolescentes solo usan el móvil para divertirse y perder el tiempo. Ahora bien, la realidad es que los jóvenes mayores de edad hacen mucho más en Internet que divertirse jugando a la ruleta, también apoyan causas sociales en una nueva forma de activismo político que no hay que perder de vista. El auge de las redes sociales ha llegado al mundo de la política y la lucha social. Con un smartphone puesto en la mano de cada joven, su acceso a noticias, campañas o a las preocupaciones de la comunidad de la que se sienten parte es mayor que en cualquier época pasada. Es aquí donde se hace necesario hablar de clicktivismo, un término que puede venir a sustituir al tradicional activismo político de manifestación en la calle y lucha física con todas las consecuencias que ello tiene.

Algunos ejemplos

38 Degrees logo Fuente: Flickr Aunque pueda parecer algo novedoso, la realidad es que casi todos hemos participado alguna vez en estrategias de este tipo. De ahí el éxito de plataformas como Change.org o la británica 38 Degrees. A través de sus páginas web cualquier ciudadano puede crear una campaña para recoger firmas y apoyos a través de las redes sociales y difundir un mensaje que normalmente es de protesta ante el espectro político y el económico. Su popularización y la cantidad de firmas recogidas cada día por cualquier causa dan buena prueba de que el fenómeno no puede ser ni mucho menos minimizado u obviado. En los últimos años se ha pretendido restar importancia a este nuevo activismo. Muchos lo han catalogado como una nueva expresión del desinterés que siente una juventud en la que las motivaciones se inclinan más al ocio que a las causas sociales o las protestas por una sociedad más justas. Sin embargo, esta tendencia está cambiando empezando por aquellos mismos a los que el clicktivismo dirige sus mayores críticas. En los últimos años, responsables de campañas políticas e incluso estrategas del mundo de los negocios se han fijado cada vez más en esas consultas espontáneas a través de las redes sociales. En muchos casos, el clicktivismo ha conseguido la dimisión de cargos políticos, ha modificado el comportamiento de empresas e incluso ha influido notablemente en elecciones y posturas de los dirigentes. Así, es imposible restar ya importancia a un fenómeno que ha conseguido que las redes sociales dejen de ser solo un medio de diversión, y es que ahora son también el campo en el que la generación milenial quiere y puede hacer su propia revolución.


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