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Cómo se amaña un partido de fútbol

Porteros, defensas y capitanes son los jugadores que más se intentan comprar. Fuente: Pixabay A todos los que amamos el fútbol, la idea de que los partidos puedan estar amañados nos resulta cuanto menos chocante. Sin embargo, es una realidad cada vez más extendida, lo que no quita para que tenga consecuencias muy graves para los implicados o para aquellos que hayan hecho apuestas en un evento, y es que los casinos y casas de apuestas pueden cancelar la apuesta sin ningún tipo de contraprestación.

Algunos datos esenciales

Sí, partidos se han amañado desde que el deporte es profesional y en sus encuentros se disputa el futuro de muchos profesionales. Sin embargo, los amaños antes eran muy diferentes a los actuales. Hace unos años, los profesionales amañaban un partido para conseguir distintos resultados deportivos. Un ascenso, evitar un descenso o entrar en competiciones europeas era lo normal e incluso había gente que no veía mal actividades como las primas por ganar a terceros. En la actualidad, los amaños van más dirigidos a conseguir grandes cantidades de dinero a través de las apuestas deportivas que tan populares se han hecho en los últimos años. Los sistemas se han refinado de forma increíble creándose redes de crimen organizado en torno a eventos concretos, y es que, por lo menos, la inmensa mayoría de los partidos aún sigue rigiéndose por el juego limpio y el espíritu deportivo.

Cómo se empieza a amañar un partido

Como comentábamos antes, las redes dedicadas a esta actividad delictiva son cada vez más profesionales, por lo que tienen un sistema de trabajo bastante bien diseñado que sigue normalmente unos pasos muy concretos. Las redes dedicadas a amañar normalmente están encabezadas por personas ajenas al mundo del fútbol. Estas necesitan enlaces para poder entrar en los vestuarios de una forma natural, y aquí es donde participan los jugadores retirados recientemente. Estos, como ha sido el caso reciente de Raúl Bravo o Aranda, son profesionales que mantienen muchos contactos con los equipos en los que han jugado y con profesionales aún en activo con los que han compartido vestuario. Las apuestas para los partidos de fútbol están vigiladas en todo momento. Fuente: Pixabay Estos exfutbolistas son los encargados de ponerse en contacto con los jugadores de los equipos para conseguir que el amaño se produzca. Pero ¿a qué jugador hay que llamar para conseguir que el fraude se lleve a cabo? Los expertos no tienen ninguna duda: el capitán, el portero y los defensas centrales son los objetivos principales. El capitán es especialmente valioso. Su autoridad es empleada para que los jugadores más jóvenes no tengan ninguna duda o intenten denunciar el caso. Mientras, el portero y los defensas son útiles por cuestiones obvias, ya que cualquier error suyo puede acabar fácilmente en un gol del equipo contrario.

Herramientas para detectar el fraude

Cuando un partido se amaña, una parte del dinero la reciben los jugadores por anticipado y la otra cuando se ha conseguido el resultado pretendido. Esta segunda parte procede de las apuestas, y es en este mundo donde existen herramientas que la policía emplea para empezar a investigar. En concreto, en España funciona el sistema TYCHE que comparten la policía nacional y la Liga de Fútbol. Esta herramienta es un sistema de monitorización activo las 24 horas del día que analiza comportamientos extraños en el volumen de las apuestas, en sus cantidades o en cualquier otro detalle al que se pueda jugar. TYCHE evalúa el riesgo en una escala de 0 a 5. Lo normal es que no se alcance ni el nivel 1 y si se supera el 2 se activan todos los protocolos de acción por parte de la policía. Uno de los partidos analizados en la reciente operación Oikos, el Huesca-Nástic, arrojó un valor de riesgo cercano al 5, por lo que aquí el fraude se daba casi por asegurado. Pero el camino para aclarar quién está detrás del amaño de un partido de fútbol es muy largo. El sistema TYCHE da la alarma, pero son los investigadores de la policía los que tienen que pasar meses e incluso años hasta dar con los culpables finales. En definitiva, amañar un partido de fútbol implica a una red bastante amplia de exjugadores, profesionales en activo y personas ajenas al deporte. Por suerte, existen formas de cazar a los que hacen que el deporte pierda su verdadero valor, por lo que los partidos amañados tienen que ser cada vez menos.


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