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La aceptación social de los tatuajes, llenarse de tinta es lo normal ahora

Tatuajes en el mundo moderno Fuente: Pixabay El cambio, dijo alguna vez alguien muy perceptivo, es la única constante (aunque probablemente ya ese dicho haya sido actualizado). Sin embargo, la historia de los tatuajes —así termine decepcionando a alguna adolescente que quiera asustar a su madre tatuándose una mariposa en el tobillo— es precisamente una de cambio constante. No, los tatuajes no han sido el terror de los padres desde el inicio de los tiempos. En muchas culturas alrededor del mundo, especialmente en África, el sur de Asia y la Polinesia, los tatuajes, las perforaciones y escarificaciones, tanto para hombres como para mujeres, tienen profundos significados sociales o religiosos. Por lo tanto y para empezar, el arte corporal nunca ha sido satanizado en esos lugares del mundo. Incluso en el hemisferio occidental, en donde hasta hace unos 30 años la sociedad educada consideraba a los tatuajes como terreno de convictos, marineros, pandilleros motorizados y narcotraficantes, dicha actitud no tenía mucho tiempo de haber sido adoptada. De hecho, en los Estados Unidos, desde mediados del siglo XIX, el interés por las culturas japonesa y china puso de moda los tatuajes entre los jóvenes de clase alta de ambos sexos. Por eso, que los chicos regresen a casa luego de haber estado en un festival musical mostrando orgullosamente el símbolo tibetano de la ingenuidad en sus pieles, no es nada nuevo. No fue sino a partir de las décadas de 1930 y 1940, cuando la "reforma moral" se convirtió en una obsesión para los norteamericanos, que el arte corporal fue de nuevo estigmatizado como un símbolo "vulgar" o "proletario" (o peor aún, "oriental"). Irónicamente, muchos de esos orgullosos luchadores morales pueden trazar sus ancestros de vuelta hasta los celtas, anglosajones y pueblos nórdicos, todos los cuales en su momento veneraron las tradiciones del arte corporal.

Cambiando la mentalidad

Arte corporal con significado Fuente: Pixabay Por supuesto, parte de la más reciente revolución, impulsada por internet, se ha dado porque la gente se ha dado cuenta que el estándar de respetabilidad "WASP" (blanco, anglosajón y protestante) no es una norma divina inscrita sobre piedra. La exposición a toda una gama de culturas distintas le ha dado a los jóvenes más inquisitivos muchas razones, tanto espirituales como personalmente significativas, para tatuarse. Y han actuado en consecuencia. Ahora bien, así como hace años visitar un casino era visto como un tabú, tatuarse se ha vuelto algo normal, al igual que ha pasado con las apuestas en línea. También hay fuerzas del mercado en juego en todo esto: mientras más personas se tatúen, más trabajo habrá para los tatuadores, lo que llevará a que más personas aprendan el oficio. Todo lo cual hace que los tatuajes se difundan más y sean más asequibles, a precios razonables, por lo que más gente se tatúa, lo que significa más trabajo para los tatuadores, y así sucesivamente. Por eso, en la actualidad, lejos de ser una rebelión en contra de unos padres que probablemente tengan ellos mismos un poco de tinta encima, los tatuajes pueden significar cualquier cosa: desde encaje social con un grupo de amigos o la celebración de una meta cumplida, hasta el recordatorio de una pena no expresada, un hito alcanzado o una profunda convicción espiritual. Los tatuajes se pueden hacer por diversión, o pueden tener un significado, o incluso representar un poco de ambas cosas.

Sin embargo, aún persisten los tabúes sobre los tatuajes

Tatuarse Fuente: Pixabay Japón es, probablemente, uno de los lugares que mejor representa las contradicciones modernas. Como en muchas otras partes del mundo, los tatuajes tienen una historia muy antigua en Japón. Al contrario de lo que indica el estereotipo, éstos no fueron cosa solamente de las pandillas Yakuza, aunque los reportes sobre los tatuajes Yakuza que cubrían todo el cuerpo definitivamente contribuyeron a que se pusieran de moda en el siglo XIX en los Estados Unidos. Pero aún así, muchos japoneses de todos los ámbitos y niveles sociales se tatuaron por toda una variedad de razones religiosas y culturales. Aunque los de crianza más confuciana no desfiguraban su piel para no insultar a sus padres, quienes les dieron esa piel de regalo. El asunto se complicó aún más durante un período del siglo XIX en el cual se prohibieron los tatuajes en Japón. Por eso es que, incluso hoy, la mayoría de los tatuajes japoneses se hacen en donde se puedan cubrir con ropa; los tatuajes son una declaración personal que se puede ocultar en público para no ofender a nadie. Sin embargo, en sitios donde la gente puede caminar sin ropa, como en los tradicionales baños de vapor, sí que pueden surgir problemas; de hecho, algunos de estos locales han prohibido la entrada tanto de locales como de turistas, si están tatuados. Así que tenga eso en cuenta si se piensa tatuar. Un tatuaje que se pueda mostrar cuando sea apropiado y cubrirse cuando no lo sea tanto, podría ser su mejor apuesta.


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