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Maniac, la última y más arriesgada serie de Netflix

Maniac Netflix Fuente: Empire Netflix ha conseguido en los últimos años algunas producciones que se tiran meses entre las recomendaciones de especialistas y amigos. Parece que Maniac viene a sumarse a una larga lista en la que ya están Narcos o Stranger Things, aunque en este caso la apuesta pasa por la ciencia ficción con tintes psicodélicos, una apuesta que merece la pena tener en cuenta.

Algunos detalles sobre el argumento

El 21 de septiembre de 2018, Netflix lanza Maniac, una apuesta un tanto arriesgada que parece haber cautivado de nuevo a crítica y público. En los 10 capítulos de esta miniserie se atravesarán situaciones surrealistas, se vivirá la atmósfera de un mundo decadente en el futuro pero que guarda claros rasgos del pasado, especialmente de los 80 y los 90, y se explorará un camino plagado de enfermedades mentales y drogas. Maniac pone sobre el tablero de juego la relación de las nuevas tecnologías con la capacidad que estas tienen para influir en el mundo y en la salud de las personas. Puede parecer que el creador de la serie, Patrick Somerville, pretende mandar el mensaje de que los ordenadores sirven para algo más que para jugar a videojuegos o a juegos de casino como la ruleta. También sirven para transformar el mundo. La serie tiene como ambiente un cerrado laboratorio en el que un grupo de pacientes mentales son sometidos a un nuevo tratamiento. Cada uno de los miembros de este grupo de ensayo tiene sus problemas en forma de enfermedades que van desde la esquizofrenia hasta los traumas no superados. El experimento de Maniac es sencillo. El uso de tres drogas diferentes sirve para que se diagnostique la enfermedad padecida y se cure en pocos días. Pero, para sorpresa del público, no es un doctor el encargado de hacer un diagnóstico. Al contrario, el trabajo lo lleva a cabo un superordenador que crea en la mente de los pacientes ilusiones que permiten a estos afrontar su enfermedad y acabar con ella.

Los ordenadores necesitan amor

Siempre evitando los spoilers, la verdad es que el sistema informático de Maniac es uno de los protagonistas de la serie. La máquina encargada de analizar las conductas de los pacientes, explorar su mente y, finalmente, diagnosticar y curar sus enfermedades es una parte fundamental de la trama y debe considerarse en su justa medida. En este sentido, el retrofuturismo de Maniac deja un hueco bastante grande a la reflexión sobre la realidad virtual y los sistemas de inteligencia artificial. El tratamiento que Fukunaga, director de la miniserie, hace de este tema es magistral, por lo que se trata de uno de los grandes puntos a favor del nuevo estreno de Netflix.

Un reparto en estado de gracia

Maniac, que tiene como origen una serie noruega de similar nombre, tiene uno de sus atractivos en el trabajo que han hecho los actores protagonistas. La pareja principal es la formada por Emma Stone y Jonah Hill. Ambos acaparan la inmensa mayoría de las escenas con una maestría que deberá ser reconocida por la crítica, algo que es especialmente destacable en Hill. En cuanto a los secundarios, la aparición de Justin Theroux, Sally Field o Gabriel Byrne no desentona en absoluto con los protagonistas. Y es que Maniac, por encima de todo, es una obra coral que no deja indiferente en ningún momento, una de esas joyas que plataformas como Netflix están regalando al mundo últimamente.


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