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Pegasus, el espía definitivo

Pegasus Fuente: Kaspersky Lab Pegasus es todavía un gran desconocido para buena parte de la opinión pública. Sin embargo, los gobiernos y agencias de seguridad sí que lo conocen muy bien, pue se trata de una herramienta de espionaje que se introduce en un smartphone para obtener toda la información que sea tratada a través del dispositivo. Como arma para luchar contra el terrorismo es útil. Pero, ¿qué sucede cuando los gobiernos deciden usarlo para espiar a sus propios ciudadanos?

¿Qué es Pegasus?

No siempre las apps que se usan en un celular son fiables. Pocas tienen niveles de seguridad avanzados como sucede con las aplicaciones de casino online o con las páginas web de estas empresas. Sin embargo, las apps de mensajería, las de llamada o las de almacenamiento de información suelen tener vulnerabilidades muy serias. Aquí es donde trabaja Pegasus, un programa espía nacido para controlar dispositivos iOS pero que ya cuenta con versión Android también. La herramienta no es usada por el gran público. Al contrario, son los gobiernos y los cuerpos de seguridad los que están sacando un mayor partido de sus funciones. Pegasus fue desarrollado por los israelíes de NSO Group y se trata de un producto destinado a la lucha contra el crimen y el terrorismo a través del espionaje. Cuando llega a un terminal privado, el programa se disfraza de aplicación para conseguir los permisos necesarios que le den libertad para acceder a la información contenida en los celulares privados. Una vez dentro, Pegasus puede leer mensajes y correos electrónicos, escuchar y grabar las llamadas, hacer capturas de pantalla y registrar todas las claves, contactos y documentos del smartphone. Todo ello se envía posteriormente a través de Internet sin dejar el más mínimo rastro. Es más, Pegasus puede autodestruirse si no entra en contacto con su servidor de mando durante 60 días como método de prevención antes de ser descubierto. Julian Assange Fuente: The Intercept

El peligro de programas como Pegasus

No hace falta recurrir a películas de espías para comprender los potenciales riesgo de una herramienta como Pegasus. Es más, basta con echar un vistazo a la historia de Snowden y la lucha que contra él mantiene la NSA para comprender que algunos gobiernos aprovechan cualquier oportunidad para obtener información sobre sus ciudadanos. El caso es que Pegasus no ha tardado en abandonar sus nobles intenciones, lucha contra el crimen organizado, para convertirse en un instrumento de control más. La noticia saltó a la luz cuando un nutrido grupo de periodistas y activistas denunciaron al gobierno mexicano de Peña Nieto de intentar infiltrarse en sus celulares para controlar su actividad. El propósito del ataque, llevado a cabo con Pegasus, era el de obtener la información almacenada por parte de activistas, organizaciones no gubernamentales y periodistas críticos con el ejecutivo. El sistema empleado para intentar la infección de los dispositivos es sencillo: se envía un mensaje de texto con un enlace con cualquier excusa y, una vez que el receptor ha pinchado en el enlace, el programa se descarga siendo imposible su detección o eliminación. Los periodistas y activistas probaron más de 80 intentos de infiltración con esta técnica, algo que compromete bastante la seguridad de aquellas fuerzas que son contrarias al gobierno. Con todo, el mayor peligro está en las consecuencias de este espionaje. Chantaje, censura o intimidación pueden ser pasos a seguir por aquellos gobiernos que ya han cruzado la barrera de espiar a sus propios ciudadanos.


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