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Denunciantes anónimos y no tan anónimos

Hombre con cartel de 'Whistleblower' Fuente: Channel Futures El hecho de denunciar o delatar alguna mala acción siempre ha sido tomado ya sea como algo valeroso, o bien con enfado; y mucho dependerá de las partes involucradas --generalmente opuestas-- para calificar el acto como algo heróico, o como traición anti-patriótica. Si a la gente no le gustan los “soplones” o “chivatos”, también es cierto que a menudo los bully's (abusadores) se aprovechan de esto para seguir cometiendo tropelías. Un delator (whistle-blower, en inglés –o quien que da el pitazo--) es aquel que reporta las irregularidades dentro de alguna organización a un comité de supervisión (watch dog) para que se busque un alto a los abusos y se detenga al/los responsable/s. Generalmente, estas personas son amparadas por la ley pero están sujetas a menudo a represalias y, aunque la ley los protege, en múltiples ocasiones se les acaba por considerar traidores. Lo cierto es que ser un delator implica ciertos riesgos, pero también gracias a estas personas la corrupción de los gobiernos ha salido a la luz... ¡Visita nuestro blog aquí en Royal Vegas Casino y entérate de las últimas noticias y temas de interés!

Denunciantes anónimos...

La historia de los delatores no es nueva, simplemente que hoy, las cosas han cambiado. El año de 1989 fue un parteaguas para determinar cómo se desarrollarían, de ahí en adelante, estas prácticas. Gracias a la creación de una ley llamada Acta de Protección de 1989, ahora los delatores no tendrían porqué mantener identidades falsas, ni ser catalogados como espías, ni sus actos ser mantenidos bajo el más riguroso secreto. Sin embargo, antes de 1989 ya la práctica de las denuncias se venía haciendo solo que con reglas diferentes y generalmente acompañada de temibles respresalias. A Mark Felt, por ejemplo, uno de los más importantes delatores que se conocen, le fue mantenida su identidad bajo secreto hasta el 2005 y siempre se le conoció con el alias de 'Deep Throat' (garganta profunda), además de haber vivido muchos años bajo el programa de protección de testigos. Felt fue el topo que ayudó a los reporteros del Washington Post, Woodward y Bernstein, en el escándalo de Watergate que le costó la presidencia a Richard Nixon, haciéndolo renunciar en el año de 1974.

¿Qué es un 'delator' para los gobiernos?

Para los gobiernos, la definición de un delator cambia. Deja de ser un “soplón o topo” como en términos populares se conoce, y se convierte en alguien necesario quien indudablemente cumplirá con la obligación o encargo de reportar o denunciar violaciones a la ley así como también el mal manejo de las agencias u organizaciones, o bien las violaciones a los códigos éticos y morales. Por lo general, los delatores suelen reportar a órganos internos o comisiones como la Oficina del Inspectorado General quienes son los encargados de supervisar a las agencias federales y gubernamentales. El Congreso de los Estados Unidos se ha servido frecuentemente de los delatores como una medida de salvaguarda o anti-fraude, así como para investigar el mal manejo en la rama ejecutiva del poder y por lo tanto les ha extendido protección legal y cobertura ante amenazas y represalias. En Estados Unidos los delatores están amparados por dos provisiones legales llamadas el 'Acta de Protección de 1989' y el 'Acta de Protección de la Comunidad de Inteligencia de los Delatores de 1998'.

Acta de Protección de 1989

En 1989, el congreso norteamericano ordenó que los delatores no sufrirían consecuencias debido a prácticas personales prohibidas. Esto se define como acciones por parte de los supervisores en contra de sus empleados y debido a cualquier tipo de intercambio o apertura de información y siempre que tuviera que ver con la violación a las leyes, el abuso de autoridad o negligencia, el mal manejo de las organizaciones, o bien el desvío o mal uso del dinero destinado a estas organizaciones. Para que los empleados puedan reportar el comportamiento ilegal deberán entonces presentar una denuncia (complaint) a alguna autoridad o a una agencia del Inspectorado General, o bien directamente a los miembros del Congreso. En caso de haber querella, entonces el empleado puede hacer una apelación en dos comités de supervisión independientes: en la Oficina de Asesoramiento Especial o en la Junta Preventiva del Sistema de Méritos. Al Pacino y el delator Frank Serpico Fuente: bosonoga

Acta de Protección de la Comunidad de Inteligencia de 1998

Esta acta es una continuación o enmienda de su antecesora puesto que antes los empleados de agencias gubernamentales no podían reportar debido que la información fuese clasificada o ultra-secreta, pero con esta nueva acta se ha extendido la ventana de posibilidades basándose en el hecho de poder hacer una denuncia debido a alguna “urgencia” o que se esté en “flagrante violación de una ley” y poder llevarlo a cabo en el Inspectorado General de la Comunidad de Inteligencia. El órgano entonces tendrá 14 días para determinar si la denuncia es creíble o una urgencia. En caso de determinar su credibilidad, entonces se procederá a enviar la denuncia la los comités de inteligencia del congreso dentro de los siete días siguientes. Fue hasta la administración del presidente Barack Obama que la ley entonces se expandió lo necesario para ofrecer protección en cuanto a represalias planteando y otorgando los recursos administrativos para hacerlo.

Delatores Famosos

Ya hablamos de Mark Felt, ligado al escándalo de Watergate en 1974; pero también están Linda Tripp, quien fuera parte del staff de la Casa Blanca y quien en 1998 delatara lo ocurrido entre el entonces presidente Bill Clinton y su secretaria, la conocida Monica Lewinsky. Frank Serpico fue otro conocido “topo” que en 1973 denunció la corrupción del Departamento de Policía de Nueva York; el hecho le costó la vida y hasta una película se hizo en su nombre interpretada por Al Pacino. Otros delatores o 'whistleblowers' famosos incluyen al soldado Bradley Manning quien en 2013 hubiera aceptado que filtró documentos militares clasificados a Wiki Leaks; y en el mismo año, Edward Snowden, quien trabajara para la NHS y hubiera filtrado cientos de cables encriptados y clasificados a varios periodistas ingleses del diario The Guardian, alegando las malas prácticas de la agencia para espiar las conversaciones de los ciudadanos. Lo último en cuanto a 'delatores', está ocurriendo actualmente ya que hace unos días, se ha corrido la voz de un nuevo escándalo afectando al Presidente Trump y en donde se le ha relacionado con algún tipo de escándalo pre-elección y que está relacionado con Ucrania y con uno de sus principales opositores electorales: el ex-vice presidente Joe Biden y su hijo Hunter. Se rumora que el pitazo ha sido dado por uno o varios 'delatores', de quienes se desconoce su identidad... Es interesante observar la evolución de los delatores hasta nuestros días y ciertamente es un tema complicado y polémico. El asunto puede llegar a despertar las más enconadas pasiones y suele lograr que la gente se ponga de 'un lado o de otro'. Si antes un delator era considerado un espía, hoy se le ve dentro de una dualidad 'héroe/soplón'. El gran problema es que el espía espiaba para su nación y el delator delata a la suya misma. Pero lo cierto es que las épocas han cambiado y la apertura de la información así como la transparencia deben ser algo que prevalezca, en especial en las agencias del gobierno. Gracias a estos paladines “anti-censura”, esa información ahora puede hacerse pública.


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